Once políticas alcanzan la Vicepresidencia en la región más violenta contra la mujer

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La colombiana Marta Lucía Ramírez es la última en sumarse a la lista en América Latina:

sábado, 23 de junio de 2018

Alicia Tagle Crichton
Internacional
El Mercurio

La elección es simbólica para un cargo de poco poder político, mientras que -según expertas- la participación en otros puestos es escasa.
 

Cuando Michelle Bachelet le entregó por segunda vez la banda presidencial a Sebastián Piñera, América Latina y el Caribe quedaron «huérfanos» de mandatarias, luego de una época en la que varios países tenían mujeres en el poder, incluyendo a Cristina Fernández en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica, Dilma Rousseff en Brasil y la propia Bachelet.

Pero eso no implica que el liderazgo femenino desaparezca de la política en la región: hoy Latinoamérica tiene diez vicepresidentas, a quienes se sumará el 7 de agosto, Marta Lucía Ramírez (63), una ex ministra y ex senadora, que acaba de ser electa como compañera de fórmula de Iván Duque en Colombia.

Con ella en el gobierno, un tercio de los 33 gobiernos de América Latina y el Caribe tienen una mujer Vicepresidenta. La región tiene además el mérito de contar con la mayor representación femenina en los órganos parlamentarios (28,8%), por detrás de los países nórdicos (41,7%). Le sigue Europa que, contando a estos últimos, tenía 26,5% de legisladoras para junio de 2017, según Unión Interparlamentaria.

La participación femenina podría aumentar gracias a las leyes de paridad de género que han sido aprobadas en la región, donde todos los países menos Guatemala y Venezuela han implementado normas de cuotas para los candidatos legislativos. Solo Bolivia superó incluso la paridad de género, con el 53,1% de las mujeres en su legislatura.

Los esperanzadores números contrastan con otros que reflejan la falta de equidad, como que las mujeres ganan, en promedio, el 84% de lo que ganan los hombres en las empresas de América Latina. «Cuanto más años de instrucción tienen las mujeres, es mayor la brecha», dice un informe de la Cepal.

Los avances en el mundo político chocan también con los índices de violencia. Un informe de ONU Mujeres aseguró que las tasas de femicidio en la región son las más altas del mundo; en 2016, en 16 países latinoamericanos y del Caribe hubo 1.831 crímenes de este tipo, luego que en 2015 la cifra fuera de 1.661.

Tarea de mujeres

En el progreso de la participación femenina en política ha sido clave «el papel de las mujeres que desde el Estado han impulsado las reformas necesarias para que los reclamos se conviertan en políticas, o han estado al frente de los organismos públicos responsables de su aplicación», explicó a «El Mercurio» Marta Martínez, de la Comisión Interamericana de Mujeres. Para la especialista, es «el compromiso de los Estados que han adoptado medidas para combatir la desigualdad de género» lo que está permitiendo que en una región donde la desigualdad de género es evidente, la mujer sí esté alcanzando cargos de poder, como la Vicepresidencia.

La última acceder al cargo fue la venezolana Delcy Rodríguez (49), ex ministra de Relaciones Exteriores, de Comunicaciones y de la Presidencia, quien fue nombrada por el Mandatario Nicolás Maduro el 14 de junio. Unas semanas antes, la economista y ex diputada Epsy Campbell (54) se convirtió también en la primera mujer afrodescendiente que ocupa la Vicepresidencia de Costa Rica.

La psicóloga clínica María Alejandra Vicuña (40) asumió en Ecuador como mano derecha del Presidente Lenín Moreno, tras el arresto de Jorge Glas, envuelto en la trama de sobornos de Odebrecht. En Perú, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski a la Presidencia, la economista Mercedes Aráoz (56) se mantuvo en el cargo para apoyar al nuevo Jefe de Estado, Martín Vizcarra.

En cambio, la abogada dominicana Margarita Cedeño (53), la uruguaya Lucía Topolansky (73), la nicaragüense Rosario Murillo (66); comparten haber llegado al palacio de gobierno como Primera Dama y luego como vicepresidentas.

En Argentina, Gabriela Michetti (53), ex senadora licenciada en relaciones internacionales, llegó a la Vicepresidencia junto a Mauricio Macri en 2015. A ellas se suman la diplomática panameña, Isabel de Saint Malo (49) y la abogada paraguaya Alicia Pucheta (68).

«La mayoría de estas mujeres tienen un perfil alto y son políticas desde hace mucho tiempo, como la costarricense Epsy Campbell. Entonces, por un lado, la cantidad de vicepresidentas en América Latina es una señal de que las mujeres están alcanzando posiciones más altas a través de los partidos y tienen carreras políticas», dijo a «El Mercurio» la experta Jennifer Piscopo. «Pero también es verdad que la posición de vicepresidente no tiene mucho poder político aunque sí tiene mucho valor simbólico», dijo al referirse al hecho de que las mujeres ya no estén llegando a la Presidencia en la región.

«Es bueno que tengan trayectoria política profesional, que sean visibles, pero también es una señal de que todavía hay un techo de cristal. Es llamativo que después de cuatro presidentas en América Latina se hayan frenado. Las cuatro ex presidentas lideraban partidos que en el momento eran muy populares y fueron nombradas como sucesoras de ex mandatarios que habían sido muy populares. Los partidos que estaban en el poder ya no lo están. Hay una segmentación partidaria y muchos partidos nuevos están compitiendo y eso volvió a generar una brecha», explicó.

En este mismo sentido, Martínez destacó que la participación de las mujeres en otras instituciones del Estado, como el Poder Judicial, los gabinetes ministeriales y los gobiernos locales, es todavía limitada. «Las investigaciones han mostrado que la presencia de las mujeres es igualmente baja en otros espacios clave de la vida política, como las dirigencias de los partidos políticos».

La buena noticia es que, según las analistas, probablemente la participación en los parlamentos seguirá aumentando, mientras que las propias políticas al poder tendrán que seguir abriendo camino a las mujeres en América Latina. En este sentido, la dupla Iván Duque-Marta Lucía Ramírez anunció que designarán un gabinete paritario.

«Queremos estar muy encima de los gobiernos locales y del sector privado para que haya una agenda de igualdad», aseguró la Vicepresidenta electa de Colombia a «El Mercurio» en una entrevista en Bogotá. «Lo que hay que hacer es lograr realmente la voluntad política que ponga esta agenda (de género) por encima. Y un tema muy importante es que también queremos lograr que en la sociedad colombiana la mujer se empodere más, que no se resigne a hacerse a un lado, sino que asuma que debe tener roles de liderazgo y que los dispute sin ningún complejo de inferioridad».

 

FUENTE: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=480853

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